
Eso es lo que tengo ahora.
Miedo.
Y no me gusta.
He apostado mucho. Muy alto.
He confiado como jamás lo hice antes, ni siquiera con el padre de mi hijo.
Y el miedo y la injusticia del papel que me han asignado no me dejan ser feliz.
Me gustaría, ahora mismo, echarme a correr....Por eso me he acordado de mi viaje de hace unos días: bicis, flores, libertad, amigos que no juzgan. Yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario